La Conferencia de Ramón Tamames Organizada por Terciario Avanzado y la Revista Economía 3, todo un éxito!!

La Conferencia de Ramón Tamames Organizada por Terciario Avanzado y la Revista Economía 3, todo un éxito!!

El pasado jueves 27 la Asociación Terciario Avanzado junto con la Revista Economía 3 celebró una conferencia impartida por el Profesor Ramón Tamames bajo el título “Empresa, competencia e intervencionismo en tiempos de crisis”

La apertura del Acto contó con la presencia del Presidente de Coepa, Don Modesto Crespo, el Presidente de Terciario Avanzado, Don Enrique Martín y el Director General de Economía 3, Don Salvador Martínez.

Durante su discurso, Enrique Martín señaló: “Señoras, Señores, muchas gracias por su asistencia a este acto, que convocamos conjuntamente ECONOMÍA 3 y la Asociación Terciario Avanzado, la patronal de las empresas de consultoría y nuevas tecnologías alicantinas.

Puesto que la conferencia de nuestro invitado común, D. Ramón Tamames, versará sobre la crisis económica, permítanme que aborde yo la crisis de nuestra sociedad civil. Porque la una, no lo duden, está inexorablemente ligada a la otra y porque de ningún modo podremos vencer la recesión económica que ahora sufrimos sin afrontar valientemente la cuestión de la insuficiencia de nuestra sociedad civil.

Esta crisis ha sido para todos como un baldazo de agua fría. Ahora estamos aturdidos, buscando referentes morales y guías que nos permitan vislumbrar el futuro.

No es fácil y por ello entiendo el desencanto que experimentan muchos: parecería que en España no tenemos instituciones representativas inspiradas y dirigidas efectivamente por los ciudadanos, sino por sus nomenclaturas; parecería que no tenemos instituciones que aspiren a una misión grande de servicio público, sino otras bien distintas que se limitan a evacuar sus trámites y sus funciones.

Y así nos encontramos, dirigidos a menudo por élites grises, dóciles, confiables sólo para el poder, que nadie sabe de donde proceden ni por qué meritos llegan a los cargos que ostentan; dirigentes cuyas opiniones – de tenerlas- son intercambiables y que carecen de capacidad para liderar proyectos colectivos.

En las gravísimas circunstancias actuales, es necesario que produzca una renovación cívica y que todos, Administraciones y agentes sociales, cumplamos con nuestro deber, con la mira puesta en el interés general.

Las Administraciones tendrán que dar un ejemplo de asunción de responsabilidades, de eficiencia y de austeridad. El Estado debe recuperar su poder y su prestigio y emprender sin dilación alguna, más allá de la confrontación partidista, las reformas estructurales necesarias: necesitamos reducir impuestos para que las familias consuman y las empresas inviertan, necesitamos poner sentido común al sistema autonómico y garantizar la unidad de mercado, necesitamos flexibilizar el mercado laboral, invertir en infraestructuras estratégicas y aplicar políticas serias de fomento de la I+D+i que permitan una transformación radical de nuestro modelo económico.

 

Los sindicatos deberán entender que la única manera de garantizar el trabajo es apostar decididamente por el mercado y las empresas, dejando atrás viejas retóricas.

Por nuestra parte, las Patronales debemos fortalecer nuestra unidad y autonomía y recuperar un discurso verdaderamente movilizador para conseguir nuestros objetivos legítimos. Las Patronales alcanzamos la plenitud cuando servimos a los empresarios y no cuando ambicionamos el poder o su proximidad.

Incluso aunque se dieran todas estas circunstancias, la transformación social no será posible hasta que todos los ciudadanos asumamos nuestra responsabilidad y participemos en las instituciones para convertirlas en verdaderamente representativas, venciendo el desencanto con ventanas y puertas abiertas para todos.

Es posible, en suma, que la causa de esta crisis sea, esencialmente, una crisis de valores colectivos.

De hecho, la falta de auténticos valores, nos permite ver acontecimientos curiosos: líderes del Gobierno defendiendo la mano visible del Estado – más bien su garra – y líderes patronales implorando al unísono intervencionismo y paréntesis en la economía de mercado.

En este guirigay, algunos reclaman el fin de la globalización, aunque el proteccionismo, que es como negarse a competir por temor a perder, no haría sino acentuar nuestra decadencia.

Resuenan también los viejos dogmas del intervencionismo estatal, con el pretexto de que el libre mercado no ha podido regularse sólo. Sin embargo, no es el libre mercado el que ha fracasado. Desde su origen en las revoluciones burguesas contra el poder feudal, la economía de mercado siempre ha precisado el imperio de la Ley para garantizar los derechos de la mayoría frente a la codicia de unos pocos. Son los Estados los que han fracasado en su obligación de garantizar entornos seguros y transparentes para la inversión global y el necesario equilibrio entre la economía financiera y la economía real.

Conviene recordar que el libre mercado no es una institución creada para el provecho de unos pocos especuladores, sino una verdadera conquista social, un sistema que ha garantizado- para la inmensa mayoría- las mayores cotas de justicia y progreso jamás conocidas.

La verdadera libertad de mercado, la que se basa en el esfuerzo honrado, la igualdad de oportunidades y el mérito, es por desgracia todavía hoy un mito político por el que debemos luchar.

Pero sin duda, convendrán conmigo en que lo peor de esta crisis es la injusticia que supone para las PYME de este país.

Amparada por la negligencia de los Gobiernos, la crisis ha sido espoleada por la irresponsabilidad de un sistema financiero a cuyo rescate debemos ahora acudir todos, mientras en el camino caen millares de PYME, mientras que en el camino cae la economía real, la que produce con su esfuerzo el calzado, los juguetes, la que vendimia o amasa honestamente el pan con sus manos y lo vende a un precio decente.

Quienes dicen que salvando bancos y multinacionales resolveremos la crisis no representan a los pequeños empresarios, que crean el 80% de la riqueza de este país y que ahora no reciben ninguna ayuda en momentos tan dramáticos.

Los millones de pequeños y medianos empresarios necesitamos el imperio de la ley para garantizar nuestros derechos contra un nuevo feudalismo financiero, frente al cual es preciso que resurjan con fuerza, con fuerza viva, las ideologías.

El discurso de que ya no hay ideologías es propio de las oligarquías políticas, que son hermanas de las plutocracias: ambas persiguen el control de la mayoría por parte de unos pocos. Los ciudadanos necesitamos preservar hoy más que nunca nuestra igualdad, nuestras libertades y eso es, propiamente, la más pura de las ideologías.

La recuperación económica tiene, pues, una receta sencilla: volver a los antiguos valores del esfuerzo, el ahorro y el mérito; preservar la libertad de empresa en un mercado ordenado; y apoyar a las PYME, de las que dependen la mayoría de las familias de este país.

Con implacable rutina, diariamente el sistema financiero deniega hipotecas a las familias o pólizas a las empresas, ejecuta o embarga sus créditos, pues en la ficción impersonal de los dígitos no hay familias ni hay personas concretas.

Sin embargo, los pequeños empresarios, que nos levantamos temprano, que nos acostamos tarde, que comprometemos nuestros patrimonios, el futuro de nuestras familias, y a veces nuestra salud, seguiremos responsabilizándonos día a día de las personas concretas que tenemos a nuestro cargo, con quienes compartimos un mismo proyecto.

Eso es responsabilidad social verdadera – esa de la que damos ejemplo las PYME y que ahora exigimos a las instituciones de este país.

Responsabilidad como la que acreditamos hoy, Economía 3 y Terciario Avanzado, dándole un nuevo medio de comunicación a las empresas y a la sociedad civil alicantinas.

Una herramienta que, pueden estar seguros, vamos a utilizar para expresar, con voz grande, lo que somos, en lo que creemos y porqué luchamos.”

Tras las palabras del Presidente de Terciario Avanzado inició su breve discurso y presentación del Profesor Tamames Salvador Martínez.

Una vez presentado tomó la palabra el profesor Tamames quien se dirijió de una forma clara a todos los asistentes, concediéndoles a la finalización de la charla unos minutos para ruegos y preguntas.

Tamames 2 La conferencia organizada tuvo una gran acogida por todos los invitados superando los ciento cincuenta y disfrutando de un agradable cóctel al término del acto.